La histórica fábrica de ascensores de Ituzaingó, Ascensores Cóndor, cerró sus puertas y dejó a 140 familias sin su principal fuente de ingresos, en medio de denuncias judiciales por estafa y administración fraudulenta que se conocieron a fines de agosto de 2026.
Un cierre que se venía gestando
La firma, con más de 50 años de trayectoria y considerada durante décadas una industria de referencia en el país y Latinoamérica, comenzó a deteriorarse después del fallecimiento de su fundador. Según las presentaciones judiciales, el proceso derivó en deudas, incumplimientos salariales y la paralización de la planta, una situación que ya había quedado expuesta en diciembre del año pasado cuando los trabajadores denunciaron que cobraban de manera irregular.
Uno de los puntos más graves que surgieron de los expedientes está vinculado con reclamos de contratistas y clientes que habrían abonado importantes sumas por ascensores que nunca fueron entregados. El exabogado de la compañía estimó que existirían cerca de 200 productos cobrados por anticipado y no entregados, en causas que tramitan ante la Fiscalía Descentralizada N° 2 de Ituzaingó.
El impacto en el vecino
El cierre golpea de lleno al tejido productivo local: 140 familias de Ituzaingó y la zona oeste perdieron su ingreso principal, y se suman a la larga lista de industrias históricas del conurbano que atraviesan crisis. Mientras avanzan las causas judiciales, queda por definir el alcance de las responsabilidades denunciadas y el destino de los fondos de los productos que, según los reclamos incorporados a los expedientes, habrían sido cobrados sin entregarse.
La noticia sacude a la comunidad de Ituzaingó, que ve partir a una de sus empresas emblemáticas, y reaviva el debate sobre la situación del empleo industrial en el oeste del Gran Buenos Aires.



