La sucursal del Banco Santander sobre la avenida Santa Rosa al 1700, en el corazón de Ituzaingó, cerró definitivamente sus puertas. La dependencia dejó de operar el pasado 14 de agosto y, desde la entidad, confirmaron que la cartera de clientes fue redistribuida entre las sucursales de Castelar y Parque Leloir, dos puntos del oeste relativamente cercanos para los vecinos de la zona.

Por qué se decidió el cierre

Según informó la empresa, la decisión no responde a un problema puntual de inseguridad ni a la presión impositiva, como sí ocurrió con otras filiales del conurbano. El argumento central es un cambio en la forma en que los clientes se vinculan con la banca: hoy el 90% de las transacciones se realiza por medios digitales y la concurrencia a las sucursales cae alrededor de un 30% año a año, un fenómeno que se aceleró con el uso masivo de la app del banco.

Para los vecinos que todavía preferían hacer trámites de forma presencial, el punto clave es qué pasa con quienes atendían en esa sucursal. Desde la Comisión Gremial Interna de La Bancaria confirmaron que las 9 personas que trabajaban en el lugar fueron reubicadas: la mayoría pasó a otras filiales del oeste, una se sumó al equipo de mora y dos aceptaron el retiro voluntario.

La mirada del sindicato

La Bancaria rechazó la política de cierre y la vinculó con una estrategia de traslado de tareas hacia corresponsalías y operadores externos, lo que, según el gremio, precariza la actividad bancaria y debilita la red comercial. El sindicato advirtió además que el Santander anunció el cierre de otras sucursales del conurbano y de la Ciudad para el 18 de septiembre, entre ellas la de Ciudad Santa María, en San Miguel.

Mientras tanto, los usuarios de Ituzaingó siguen pudiendo operar por la aplicación, con disponibilidad digital las 24 horas, aunque el trámite cara a cara ahora les demande trasladarse a otra localidad. La novedad se suma a la reciente ola de cierres de dependencias bancarias y de servicios en el oeste, un tema que preocupa a los vecinos de Ituzaingó.