La bancada de diputados bonaerenses que responde al gobernador Axel Kicillof decidió no acompañar la iniciativa que impulsaba el jefe del bloque camporista, Facundo Tignanelli, durante la última sesión ordinaria en La Plata. La iniciativa contaba además con el respaldo de la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza.

La retención de firmas congeló el recinto y oficializó una disputa que hasta ahora se movía en reuniones privadas: el control de la lapicera partidaria y la distribución del poder territorial.

El costo del choque interno

La tensión enfrenta a la estructura que conduce Máximo Kirchner, empeñada en conservar su capacidad de veto sobre las candidaturas, con el dispositivo provincial de Kicillof, que busca construir autonomía política mediante alianzas directas con los jefes municipales del Conurbano.

La falta de acuerdos mínimos pone en riesgo la aprobación de leyes clave para el funcionamiento financiero y logístico de la provincia, en un contexto de recesión y caída del salario real de los bonaerenses.