La tasa de morosidad entre empresas se quintuplicó en las últimas mediciones del sector financiero. El salto encendió alertas en los departamentos de riesgo crediticio de bancos y entidades de financiamiento corporativo.
La pérdida de fluidez en los cobros combina márgenes operativos más estrechos, caídas en los volúmenes de venta y un costo de capital mayor para descontar cheques o refinanciar saldos. Como consecuencia, aumentaron los documentos rechazados y crecieron los pedidos de reestructuración de plazos entre proveedores y clientes.
Qué riesgo corre
Las cámaras comerciales e industriales advierten que el corte de la cadena de pagos condiciona el abastecimiento de insumos, congela proyectos de inversión y tensiona los compromisos salariales. Sin alivio en las tasas ni repunte del consumo, la presión sobre el capital de trabajo de las firmas seguirá en aumento.




