El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, rechazó los cambios a la Ley Nacional de Salud Mental que aprobó el Senado. Su objeción apunta a la falta de inversión, planificación y acompañamiento a las provincias para sostener la atención de las personas que necesitan asistencia.

La iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo obtuvo 42 votos a favor y 21 en contra. Con esa media sanción, el proyecto pasó a la Cámara de Diputados. La votación del Senado no completa su aprobación ni vuelve aplicables por sí sola las modificaciones.

Kreplak planteó que cambiar el marco legal no resuelve las dificultades de hospitales y equipos de salud. También cuestionó que se alteren reglas de atención sin responder a los problemas de recursos que enfrentan las jurisdicciones. Son los argumentos con los que la gestión bonaerense sostiene su rechazo a la reforma.

El alcance del debate y el antecedente provincial

El texto revisa las condiciones para disponer internaciones y el trabajo de los distintos profesionales que intervienen en las evaluaciones. También aborda la atención de los consumos problemáticos. La discusión legislativa se refiere a una norma de alcance nacional, vigente desde 2010, y no a una medida exclusiva de un municipio.

Como antecedente, el 13 de octubre la Provincia presentó su segundo Plan de Salud Mental, con objetivos para el período 2026-2031. Esa propuesta contempla reforzar la atención en hospitales generales, ampliar los servicios territoriales y las viviendas con apoyo para personas que salen de una internación.

El plan provincial incluye además estrategias de acceso a medicamentos, prevención del suicidio y atención de consumos problemáticos. Ese programa constituye una línea de trabajo bonaerense distinta del proyecto nacional que debe continuar su trámite parlamentario.